Gran Maestro Choi
Kwang Jo Choi
Al hablar del Gran Maestro Kwang Jo Choi se habla de revolución en las Artes Marciales. Saliéndose de la temática del Tae Kwon Do tradicional, ha establecido exitósamente su propio e innovador sistema, utilizando conceptos científicos y plenamente investigados.
Comenzó su entrenamiento en artes marciales cuando tenía 12 años de edad ante la necesidad de defenderse en las peligrosas calles de la Corea de la posguerra. Sus padres tenían la constante preocupación de que fuera lastimado y lo convencieron de comenzar a entrenar artes marciales. El primer arte marcial que practicó fue Kwon Bup, que significa Kempo, una forma de Karate Coreano, en el cual alcanzó el grado de 4to DAN. Su Instructor fue el Gran Maestro Dong Ju Li, muy conocido en Corea por ser uno de los primeros en introducir el Karate en ese país.
Durante el servicio militar fue especialmente seleccionado como Instructor en Jefe de la división de infantería n° 20 del Ejército de la República de Corea (R.O.K.) debido a su alta graduación y capacidad. Para ese entonces, el Tae Kwon Do del General Choi Hong Hi se estaba haciendo muy popular en el ejército y comenzó a aprender algunas de las formas de la International Tae Kwon Do Federation (I.T.F.). Al finalizar su servicio en el Ejército conoció al General Choi, al que le hizo una demostración de sus conocimientos de Kwon Bup, lo que causó en éste una impresión muy favorable, aconsejándole que aprendiera su sistema.
Llegó a respetar profundamente al General Choi y a su arte, el Tae Kwon Do, ya que lo consideró más evolucionado de acuerdo al Kwon Bup. Luego de su recertificación fue nombrado Instructor en Jefe en la recién conformada I.T.F. y seleccionado como uno de los cinco expertos encargados de hacer demostraciones y difundir el arte en el sudeste de Asia. Debido a sus habilidades, demostradas en sus formas, el General Choi lo llamó el ”modelo” de su arte.
Desde su inicio en las artes marciales se había dado cuenta que los movimientos tradicionales eran inútiles para la defensa personal, pero por respeto a sus Instructores y por su amor a las artes marciales, entrenaba de la manera que ellos le enseñaban en el Dojang. Paralelamente, por su cuenta, entrenaba de acuerdo a lo que tenía que enfrentar cada día en la calle. Incluso hoy en día, muchos de los métodos de entrenamiento del Choi Kwang Do están basados en ejercicios que desarrolló en su juventud para convertirse en un mejor peleador. Incluso, cuando era Instructor en Jefe del Ejército, desarrollaba su propio sistema de combate, aunque oficialmente enseñaba y entrenaba de la manera tradicional. Solía enrolarse en prácticas de combate libre con otros soldados. Como entrenaban con uniformes de infantería y botas pesadas, desarrolló un sistema especial de bloqueos para poder desviar patadas a contacto pleno sin necesidad de lastimarse y para permitir un contraataque más rápido y directo que los bloqueos tradicionales. Estos mismos bloqueos integran ahora las técnicas básicas y las formas del Choi Kwang Do. Continuó con sus propios métodos de entrenamiento incluso después de conocer al General Choi y de adoptar su sistema.
Durante sus viajes a través del sudeste de Asia, como miembro del equipo de exhibiciones del General Choi, tuvo la oportunidad de conocer e intercambiar ideas con muchos otros artistas marciales. Comenzó a estudiar Yoga como una forma de incrementar su flexibilidad para las técnicas de pierna y agregó esta práctica a su entrenamiento.
Debido a las constantes demostraciones y enseñanzas de movimientos y formas tradicionales, su cuerpo estaba lleno de lesiones. No lo sabía entonces, pero los movimientos rígidos y trabados estaban lastimando sus articulaciones. Cuando estaba en Malasia, las lesiones llegaron al extremo y tuvo que abandonar la enseñanza y el entrenamiento en artes marciales. Decidió viajar a Norteamérica para buscar un doctor más especializado que lo curara. En esos días dolorosos pensaba que si uno entrena de la manera adecuada no debería lastimarse. El entrenamiento de artes marciales debería mejorar la salud, ¡no destruirla!. Como los médicos no pudieron ayudarlo, lentamente empezó a curarse a sí mismo, realizando su propio entrenamiento. Por esa y otras experiencias, resolvió no sólo desarrollar un sistema más seguro y práctico para sí, sino eventualmente compartir sus descubrimientos con artistas marciales de todo el mundo. Esa idea se convirtió en su obsesión, que finalmente lo llevó a desarrollar y fundar el Choi Kwang-Do.





